La dependencia emocional que sufren con mayor frecuencia las personas, tal y como mencionamos en nuestra sección de la web dedicada a este tipo de trastornos psicológicos, es aquella que se vincula directamente con las relaciones de pareja. Además, los síntomas que tiene un paciente con dependencia emocional son, en parte, similares a los de una persona que desarrolla un problema de adicción, ya que en muchos casos se exterioriza también el síndrome de abstinencia, provocando una falta de control en la capacidad para gestionar los propios sentimientos.

La mayoría de la población desconoce la frecuencia con la que las personas pueden desarrollar un problema de dependencia emocional hacia la otra persona, creando una necesidad afectiva continua y extrema, que generalmente se satisface mediante las relaciones de pareja. Las personas que son dependiente-afectivas tienden a ser emocionalmente débiles, y suelen idolatrar la figura del otro simplemente por el hecho de satisfacer determinadas expectativas que no van más allá de la propia falta de autoestima. Los populares refranes, “El amor es ciego” u “Ojos que no ven… corazón que no siente”, responden perfectamente a un estado de dependencia emocional que si no se produce de manera aislada, podría significar que la persona que utilice dichas afirmaciones depende emocionalmente de su pareja.

Las relaciones de dependencia emocional son habitualmente inestables y tóxicas, pues siempre hay una parte que se somete a la otra, que es como hemos dicho antes la idealizada.  Además, cuando alguien padece dependencia emocional no solo está repercutiendo sobre su salud mental, sino que también afecta de manera muy negativa a la propia autoestima e incluso al estado físico. No obstante, la complejidad de este tipo de problema reside en las dificultades que el dependiente emocional tiene para finalizar la relación de pareja, pese al malestar y sufrimiento que la misma le produce.

Una de las técnicas que suelen aplicarse para tratar trastornos de dependencia emocional, es la terapia cognitivo-conductual, ya que gracias a ella la persona aprende a controlar sus emociones y a modificar los comportamientos que realiza de manera inconsciente, superando así la supeditación que siente hacia el otro.

La dependencia emocional, también puede ser considerada como un problema de personalidad. Este problema se manifiesta en las personas que priorizan la relación de pareja frente a cualquier otra cosa, hasta quedar completamente anulados por la intensidad con la que se vive el vínculo establecido con el otro individuo que, de una manera u otra, forma también parte de esta unión. La necesidad constante de afecto, el temor constante a no tener pareja o a envejecer sin un compañero o compañera de “viaje”, así como los problemas para establecer relaciones de pareja positivas y de entrega mutua, son algunas de las características que pueden servirnos para identificar a una persona emocionalmente dependiente.

¿Se puede salir de una relación que está basada en la dependencia emocional?

Por supuesto, es una pregunta que tiene respuesta afirmativa. Tal y como mencionan en el reportaje sobre dependencia emocional publicado en la revista Mejor con Salud, el primer paso y sin duda, el más importante, es reconocer el problema y ser conscientes de que estamos ante un trastorno de dependencia emocional-afectiva. Se trata de ser capaz de identificar nuestras propias necesidades sin que éstas estén relacionadas con el vínculo que tenemos hacia la otra persona.

También es importante aumentar la propia autonomía para que se reduzca la dependencia hacia la pareja y se fortalezca la autoestima, permitiendo adquirir responsabilidad sobre los propios actos e incrementando la seguridad a la hora de tomar decisiones. Hay que aprender a valorar nuestras necesidades y sentimientos presentes, sin olvidar el pasado pero sin permitir que eclipse las acciones que vayamos a llevar a cabo en el futuro.

Desde Inspirando TRANSFORMACIÓN, apostamos por enseñar a la persona y guiarla hacia la toma de consciencia que le permita recuperar el instinto primario emocional y al eliminar las creencias culturales o educaciones erróneas que lo acompañan. Instruimos a las personas con trastornos de dependencia emocional para que se acepten a sí mismos, se respeten, se quieran y amen a la otra persona con la misma intensidad. La comunicación empática con uno mismo, con la pareja, la familia o los amigos, es imprescindible para construir relaciones sanas y duraderas.