Existen determinados alimentos, especialmente aquellos en cuya composición se encuentra un alto índice de azúcar y también cualquier tipo de alimento procesado, que tienen efectos en nuestro cerebro que son muy similares a los de las drogas. Además, el problema se agrava cuando es la propia sociedad industrial la que se encarga de convertir la alimentación de las personas en un simple negocio, donde el único objetivo es obtener el máximo beneficio económico, sin que importe lo perjudicial que es para la salud.

Pese a que un gran número personas creen llevar una alimentación equilibrada, muchas de ellas pueden reaccionar de un modo violento o inesperado cuando son privadas de consumir un determinado producto, y esto se debe a que la ingesta de éste se puede llegar a desarrollar como un mecanismo de supervivencia ante el estrés, la ansiedad y el dolor. Además, la posibilidad de que algunos alimentos se hayan convertido en las nuevas drogas de nuestra sociedad, no es algo nuevo y son muchos los expertos que lo están planteando desde hace años.

Michael Moss, periodista ganador de un premio Pulitzer, explica en su libro “Salt Sugar Fat: How the Food Giants Hooked Us” (Azúcar, sal y grasa. Así nos engancharon los gigantes de la alimentación) cómo la combinación de éstos ingredientes puede llegar a crear adicción debido a los efectos que producen en nuestro cerebro y también en nuestro organismo. Otro estudio publicado por científicos de la Universidad Pompeu Fabra UPF (Barcelona), muestra cómo el consumo prolongado de alimentos con un alto contenido calórico y que son propensos a despertar fácilmente el apetito, provocan cambios importantes en la funcionalidad del núcleo accumbens del cerebro. Esta región cerebral, está directamente relacionada con las adicciones.

adiccion a la comida - ¿Por qué la comida puede crear adicción y cuáles son los principales alimentos que la provocan?

Los alimentos, en inglés denominados como highly palatable (altamente sabrosos), están en el foco de numerosos estudios sobre la adicción a la comida y es que, en comparación, son tremendamente raros los casos en los que se habla de adicción a alimentos saludables como por ejemplo las verduras o legumbres. En el estudio de la UPF que hemos mencionado en el párrafo anterior, se hicieron pruebas de laboratorio en las que se determina que, los cambios observados “tienen un profundo impacto en las conductas alimentarias, que se debe principalmente a la activación de la micología y a procesos inflamatorios en esta región cerebral”.

Es importante dejar claro que, la adicción a la comida o a un determinado alimento, está relacionada con los trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia, así como con la ortorexia, el trastorno alimentario compulsivo (TAC) o la ebriorexia (de los que os hemos hablado recientemente en este mismo espacio); pero evidentemente no es lo mismo.  La principal diferencia es que mientras los trastornos están relacionados con la comida en sí, la adicción hace que entren en juego otros factores ya que lejos de lo que muchas personas puedan pensar, las sustancias no son las que provocan adicciones, sino que lo hace nuestro propio cerebro.

¿Qué es exactamente la adicción a la comida?

Al igual que con el resto de adicciones, como por ejemplo al alcohol, al tabaco o a los estupefacientes (cocaína y cannabis, por poner algunos ejemplos), se considera que una persona es adicta cuando el consumo le hace perder el control. Un adicto a la comida se obsesiona por consumir un determinado alimento, hasta el punto de interferir en su vida cotidiana. Del mismo modo que sucede con otro tipo de adicciones, también existe el síndrome de abstinencia, y el no tener al alcance la sustancia objeto de la adicción, crea malestar y dolor en la persona que de algún modo la reclama.

Como ya hemos mencionado antes, existe una región cerebral llamada núcleo accumbens que es la encargada de regular la recompensa y que, además, es la responsable del refuerzo de los comportamientos aprendidos. Su función se activa a través de un neurotransmisor, la dopamina, que se incrementa a medida que experimentamos cosas que nos producen placer y bienestar como el ejercicio, la música, y en muchos casos, también la comida.

De forma similar a cómo las drogas actúan en nuestro cerebro incrementando los niveles de dopamina y produciendo cambios físicos en el mismo, haciendo aparecer o desaparecer sensaciones o sentimientos determinados, se ha comprobado cómo la comida y especialmente los alimentos que contienen azúcar, puede llegar a producir el mismo efecto. No obstante, el simple hecho de consumir alimentos que contengan azúcares en su composición, no tiene que ver directamente con la ingesta compulsiva ni con la adicción a la comida, sino que es necesario que, además, entren en juego otros factores psicológicos.

Para algunas personas, comer de manera compulsiva es una manera de afrontar el estrés, la ansiedad o el dolor. Es en este punto donde la ingesta de alimentos puede llegar a convertirse en una peligrosa adicción, ya que si la comida contiene niveles elevados de azúcares hará que desciendan los niveles de cortisol (la hormona que produce el estrés) en nuestro organismo, produciendo una descarga de dopamina en nuestro cerebro similar a la que provocan las drogas. Además, también es importante mencionar que trastornos como el estrés crónico o la ansiedad, son el origen de muchos de los casos en los que el paciente tiene obesidad.

¿Qué síntomas pueden ayudarte a reconocer una adicción a la comida?

Para saber si una persona es o no adicta a la comida, lo principal es que sea evaluado por un profesional. Sin embargo, tal y como publica El Diario en su artículo, existe un test mediante el cual es posible hacerse una idea del alcance que puede tener éste problema. Se trata de la Escala de Adicción a los Alimentos realizada por la Universidad Yale y consiste en responder a una serie de preguntas con afirmaciones que irán desde “nunca” hasta “todos los días”. A continuación, compartimos con vosotros las preguntas del test, donde además se reflejan los síntomas que habitualmente presentan los adictos a la comida:

  • ¿A menudo se te antojan determinados alimentos, a pesar de sentirte lleno tras haber ingerido una comida nutritiva?
  • Cuando te dejas llevar y acabas consumiendo los alimentos que se antojan ¿sientes, a menudo, que has comida mucho más de lo que tenías previsto?
  • ¿Comes hasta sentirte extremadamente hinchado e incluso hasta sentir malestar por la ingesta excesiva de alimentos?
  • ¿Te sientes culpable después de comer determinados alimentos, y sin embargo te encuentras comiéndolos de nuevo al poco rato?
  • A veces ¿te inventas excusas en tu cabeza para justificar por qué deberías estar comiendo el alimento que te produce un antojo?
  • ¿Has intentado repetidamente dejar de comer o poner límites a ciertos alimentos (como por ejemplo incluir días libres en los que te saltas la prohibición) pero no ha funcionado?
  • ¿Ocultas a tus personas cercanas el consumo de alimentos poco saludables?
  • A pesar de saber cómo te perjudica la ingesta de determinados alimentos ¿no te sientes capaz de controlarlo?

Terminar con la adicción a la comida o a determinados alimentos no es sencillo. Sin embargo, para empezar a cambiar los hábitos que la producen, se pueden seguir una serie de pasos que servirán para que la persona comience a tomar consciencia de su comportamiento. Estos pasos son:

  • Escribir una lista con las comidas que hacen perder el control y que son, mayormente, el objeto de los atracones. De este modo, será más fácil evitarlas, por ejemplo, cuando se haga la compra.
  • Escribir otra lista con restaurantes o comercios donde adquirir alimentación más saludable ya que así, se tendrán siempre a mano alternativas a la “comida basura”.
  • Planificar las comidas semanalmente y comprar de acuerdo a las necesidades que planteen los platos previamente elegidos.
  • Escribir en una hoja o en una pizarra todos los motivos por los que se piensa que se necesita un cambio en los hábitos alimenticios y situarla en un lugar visible, como por ejemplo en el frigorífico. Muchas veces, viene bien recordarse a uno mismo el porqué de las cosas.

¿Qué alimentos pueden llegar a ser tan adictivos como la droga?

Como ya hemos visto en este post, hay una serie de alimentos que pueden llegar a crear adicción y producir en nuestro cerebro efectos similares a los de la droga. De acuerdo a lo publicado en este artículo del periódico ABC, se trata mayormente de alimentos altamente calóricos, que al contrario de lo que sucede con alimentos saludables como la fruta o la verdura, aportan energía de forma muy rápida y activan el llamado “sistema de recompensas del cerebro”, llegando a provocar también graves trastornos alimenticios, como la obesidad.

La Universidad de Michigan y el New York Obesity Research, han elaborado una lista con los 25 alimentos que, en muchos casos, son el origen de una adicción a la comida siempre y cuando se consuman en grandes cantidades y, por supuesto, sin control propio alguno:

  1. Patatas fritas de bolsa.
  2. Galletas de chocolate.
  3. Patatas fritas.
  4. Hamburguesas con queso.
  5. Refrescos con azúcar.
  6. Pollo frito.
  7. Bollería.
  8. Palomitas con mantequilla.
  9. Frutos secos.
  10. Pechuga de pollo.
  11. Barritas energéticas.

Según datos actualizados en octubre de 2017 por la OMS (Organización Mundial de la Salud), la obesidad y el sobre peso han alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial y son enfermedades que provocan la muerte de 2´8 millones de personas al año aproximadamente. La clave para reducir esta cifra, según muchos expertos, es aplicar tratamientos semejantes a los empleados en personas adictas.

En Inspirando Transformación contamos con amplia experiencia en el tratamiento de diversas adicciones, entre ellas la adicción a la comida. Si crees que puedes tener un problema o trastorno relacionado con tu alimentación, no dudes en contactar con nosotros para que podamos estudiar tu caso y orientarte de manera que logres evitar por completo los malos hábitos, adquiriendo otros más saludables y beneficiosos.