En el programa de vida que desarrollamos en IT participan personas que buscan superar una terrible realidad: la politoxicomanía. ¿Qué nos conduce a esta insaciable exploración de nuevas sensaciones a costa de nuestra salud mental y física? Te lo contamos en este artículo.

 

Desde hace años me recetan Diazepam. Sufría ataques de ansiedad, no podía dormir, creía que el mundo se me echaba encima, sentía un vacío interior que me atemorizaba. Con el tiempo me fui acostumbrando a la sensación de tranquilidad que me daba la benzodiacepina. Me acostumbré demasiado y ya no me alcanzaba. Potencié el efecto con la bebida, mezclándola con alcohol. Pero nos acostumbramos a todo, dicen, así que más tarde agregué los porros. Mi sistema nervioso fue bailando al ritmo de cada sustancia. Como la ketamina, un anestésico para caballos.

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Captura de pantalla 2018 12 09 a las 19.41.27 300x168 - Y tú, ¿sabes por qué consumes diferentes drogas al mismo tiempo?¿Cuándo se rompe el alma; cuándo se quiebra el espíritu? ¿Cuándo empieza la búsqueda de llenar el vacío que sentimos en la boca del estómago con estímulos externos? ¿Cuándo empezamos a buscar en la silla de al lado la alegría de “estar sentados” ?

 

SENSACIONES FUGACES

Yo, en cambio, me paso la semana fumando porros (total, su consumo está casi normalizado). Cuando llega el finde, me meto unas rayas de coca. Y si me paso, pues el alcohol lo tengo siempre a mano: legal y barato.

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Captura de pantalla 2019 01 11 a las 16.22.25 300x159 - Y tú, ¿sabes por qué consumes diferentes drogas al mismo tiempo?¿O quizá mejor preguntarnos “por qué”? ¿Por qué acudimos a diferentes sustancias para intentar sentir que esto vale la pena? ¿Por qué nos convertimos en personas politoxicómanas? ¿En seres que nos hemos pasado más o menos tiempo de nuestra vida enganchados con diferentes sustancias en la busca constante de nuevas sensaciones? Sensaciones que duran muy poco y cuando se van dejan un agujero más grande que el que llenaron.

 

 AMAR AMÁNDONOS: EL JUEGO QUE JUGAMOS EN I.T.

Para mí un porro de vez en cuando no hace nada, pero salir de fiesta es sinónimo de éxtasis, LSD, speed… Cada vez hay más variedad de sintéticas que te prometen nuevos viajes. El Cristal, por ejemplo, otro tipo de LSD.

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¿Por qué somos incapaces de percibir que lo tenemos todo para sentirnos plenos, o al menos intentarlo la mayor parte del día? ¿Comprender y sentir que de lo cotidiano, de los lazos inmediatos, de las acciones más sencillas como AMAR-NOS, podemos extraer la llama que alimenta la hoguera interior? Eso que llaman alegría y que se nos ha perdido en algún momento, o sentimos que nunca la tuvimos.

Para eso, exclusivamente para eso y no para someter sólo a abstinencia forzada, trabajamos en Inspirando Transformación cuando una persona se acerca con el alma rota: aprendemos entre todos, jugando en serio, a recuperar la alegría para dejar de consumir. Aprender a amar sin que ello signifique dejar de amarnos. Encontrar la chispa en ese rincón del alma en el cual sin duda existe, pero en el que, todavía, no alcanzamos a percibirla.