Las conductas adictivas han estado siempre ligadas a la historia del hombre y es que actos como fumar, beber alcohol y el consumo de drogas o sustancias psicotrópicas, son ejemplos de adicciones que el ser humano ha desarrollado y mantenido hasta hoy. Sin embargo, en la actualidad y junto a las adicciones mencionadas anteriormente, podríamos hablar de “nuevas adicciones” cuando nos referimos a las derivadas de una actividad o modo de vida, como por ejemplo: la adicción a las nuevas tecnologías, adicción al juego o a las compras.

La terapia es eficaz a la hora de tratar en una persona cualquier tipo de adicción y de guiarle en el proceso para eliminar de su vida las conductas que le privan de su libertad, tanto física como emocional. Por lo general, las conductas adictivas se caracterizan por producir en el individuo una pérdida de control que se traduce en dependencia, tolerancia y síndrome de abstinencia hacia el objeto de la adicción, haciendo que éstos sean los principales síntomas por los que se acude a un profesional en búsqueda de ayuda.

Mediante la terapia se muestra al paciente cómo eliminar el deseo o sentimiento compulsivo de realizar una determinada acción o de lleva a cabo una conducta concreta, ayudándole a adquirir la capacidad emocional necesaria para controlar la adicción. Además, se mejora el estado de ánimo y la falta de autoestima para evitar posteriores recaídas e incentivar el interés por otro tipo de actividades gratificantes que nos satisfagan en nuestra vida diaria.

¿Qué adicciones son las más frecuentes en nuestra sociedad?

Las adicciones, tal y como ya hemos mencionado al inicio del post, son la búsqueda reiterada del objeto de adicción, ya sea una sustancia o una conducta, cuya finalidad se basa en la satisfacción o el alivio que reduzca la ansiedad que su ausencia produce. Esta constante búsqueda, merma el bienestar de la persona y altera otras conductas de manera que se olvidan por completo los efectos nocivos que pueda tener la adicción sobre nuestra salud, pues no solo pueden experimentarse cambios físicos, sino que también modifica el funcionamiento y la estructura de ciertas áreas del cerebro.

En nuestra sociedad, podemos clasificar las adicciones en dos tipos: las tóxicas y las no tóxicas. Dentro de las primeras, encontramos cualquier tipo de adicción relacionada con el consumo de alcohol, las drogas (cocaína, cannabis, opiáceos, anfetaminas, alucinógenos), el tabaco, determinados medicamentos y otras sustancias como por ejemplo, los esteroides. Sin embargo, las adicciones no tóxicas son aquellas que se derivan de la conducta del paciente, como puede ser: la adicción al juego, adicción a las compras, adicción al sexo, adicción a la comida, adicción al móvil o Smartphone, adicción al trabajo, etc.

¿Qué síntomas podemos reconocer en una persona con un problema de adicción?

Como ya hemos comentado, las adicciones además de ser un problema de conducta también influyen a la hora de modificar el comportamiento de las personas con respecto a otros aspectos de su vida diaria. Afectan en la toma de decisiones, disminuyen la posibilidad de conseguir nuestros objetivos y reducen la motivación para encontrar satisfacción de un modo sano.

Así pues, en las personas adictas podremos identificar una serie de síntomas que son un claro indicativo de que existe una dependencia real hacia determinada sustancia o conducta. Uno de estos síntomas es la obsesión, pues una persona adicta estará constantemente preocupada por logar su objeto de deseo, distorsionando la realidad y con un sentimiento de necesidad que se traduce en tristeza si no logra consumir determinada sustancia o realizar una acción concreta.

Además, las personas que acuden a terapia para tratar una adicción, tienen habitualmente una falta de autocontrol que a medio plazo produce tolerancia, haciendo que la satisfacción se reduzca progresivamente de manera que el individuo necesite consumir una dosis mayor o repetir con más asiduidad la conducta adictiva.

Muchas personas adictas a sustancias o a determinadas conductas no son conscientes del problema que tienen u optan por negar su existencia, dejando de lado otros aspectos importantes de su vida o incluso descuidando su propia persona.

La psicoterapia a la hora de tratar adicciones es un elemento fundamental ya que servirá para evaluar el alcance que la adicción pueda tener en la persona, así como si hay otras circunstancias que pueden estar alimentándola. En muchos casos la terapia de grupo es realmente útil y tiene efectos muy positivos durante el proceso de cambio y recuperación, por lo que se introduce en determinadas etapas del tratamiento.