¿Cuál es la relación entre lo que comemos y el funcionamiento de nuestro cerebro?

Cada día que pasa oímos algo nuevo en nuestra constante lucha contra las enfermedades crónicas, sobre todo en lo relativo a padecimientos que en cierto modo podrían evitarse, ¿ a partir de qué? Cambiando  algo tan aparentemente simple como son los hábitos y estilo de vida. Tendríamos que estar completamente alejados del mundo para no saber que cada dia estamos más gordos, más y más cansados y…con tal falta de energía, que yo diría que ni un comboy de vitaminas varias podrían ponernos las pilas ¿por qué será? A pesar de la cantidad indigesta de información que nos venden sobre cómo mantenernos delgados y en forma, como vivir de forma saludable y sentirnos bien.

También sería difícil encontrar a alguien que no estuviera al tanto de las elevadas cifras de diabetes tipo 2, o del hecho de que las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en la actualidad, seguida muy de cerca por el cáncer.

Sentido común

Come vegetales. Lávate los dientes. Suda de vez en cuando. Descansa bastante. No fumes. Ríe más. Hay ciertos principios de salud que ya son de sentido común y que todos sabemos que debemos practicar de forma rutinaria. Sin embargo, cuando se trata de conservar la salud de nuestro cerebro y nuestras facultades mentales tendemos a pensar que eso no depende de nosotros, que de algún modo es nuestro destino desarrollar trastornos cerebrales durante la madurez y volvernos seniles en la vejez, o que escaparemos de ellos por pura suerte genética o gracias a los nuevos descubrimientos médicos.

Sin duda, mantener la mente ocupada después de jubilarnos, hacer rompecabezas, seguir leyendo y visitar museos es algo beneficioso. No puede decirse que no hay una correlación muy evidente entre las disfunciones mentales y ciertas elecciones de vida específicas, como la hay entre, por ejemplo, fumar dos paquetes de tabaco diarios y desarrollar cáncer de pulmón, o devorar patatas fritas y volverse obeso.

Cambiar nuestra percepción

Tenemos la costumbre de poner los padecimientos cerebrales en una categoría separada de las otras afecciones que sí asociamos con los malos hábitos. Y la realidad es que hay una relación directa entre cómo vives y comes y el riesgo que tienes de desarrollar una serie de problemas cerebrales. 

Algunas dolencias relacionadas: TDAH, ansiedad y estrés crónico, migrañas y cefaleas, diabetes, artitris, trastornos anímicos…

La idea de que nuestro cerebro es propenso a lo que comemos ha circulado de forma discreta en la literatura médica más prestigiosa de los últimos tiempos. Esta información pide a gritos ser divulgada al público, el cual cada vez padece más el engaño de una industria que vende alimentos que suelen considerarse <<nutritivos>>. También ha llevado a médicos y a científicos a cuestionar lo que se considera que es <<saludable>>.

¿Es posible cambiar nuestro ADN a través de la comida a pesar de los genes que heredamos?

Alimentación preventiva

Podemos prevenir los trastornos del sistema nervioso e incluso del deterioro cognitivo comiendo bien. La ciencia nos ha demostrado que muchas enfermedades relacionadas con el cerebro, desde la depresión hasta la demencia, están muy vinculadas con nuestras elecciones alimentarias y de estilo de vida.

No obstante, solo una de cada cien personas llegará al final de su vida sin algún impedimento mental si no cambiamos nuestro forma de vivir. Ya tenemos fundamentos científicos que se atreven a afirmar que los trastornos cerebrales reflejan una mala nutrición.

Caos alimenticio

Hay comida en abundancia, cosas como hamburgesas , patatas fritas, refrescos, pizzas, bagels, pan rollos de canela, crepes, pasteles, pasta, frituras, galletas, cereales, helados y caramelos. Podemos comer fruta todo el año y disponer de casi cualquier tipo de comida con solo presionar un botón o conducir unos cuantos cientos de metros; panaderías por todas partes, restaurantes de comida rápida, supermercados por doquier. El concepto de <<comida basura>> sencillamente se ha convertido en lo normal ¿a qué desafíos debemos enfrentarnos la personas en la modernidad?

Epidemia de la obesidad,  enfermedades crónicas que abruman a la sociedad: afecciones cardiacas, trastornos autoinmunes…Millones de personas sufren innecesariamente por culpa de afecciones que podrían haberse evitado ¿Cómo? No perdiendo de vista la calidad de vida.

En el libro “Cerebro de pan” del autor David Perlmutter; neurólogo, nutricionista y profesor universitario podéis leer más a fondo lo que en este breve post sobre las investigaciones y descubrimientos del autor os compartimos.

David Perlmutter