Los TCA (trastornos de la conducta alimentaria) o trastornos alimenticios, según la definición de The National Institute of Mental Health (NIMH), son alteraciones graves relacionadas con la alimentación o el control del peso, pero además se asocian con diversas patologías adversas que son tanto psicológicas, como físicas y sociales. Tal y como ya comentamos en nuestro anterior artículo sobre este mismo tema, los TCA más comunes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y los atracones compulsivos.

Los trastornos alimenticios pueden comenzar de una manera muy sutil y terminar por convertirse en un problema de salud, debido a la pérdida de control que provoca en el comportamiento de las personas que los padecen. El continúo malestar y la preocupación constante por controlar el peso, así como la cantidad de alimentos que se ingiere, son claros indicadores de que una persona tiene un problema derivado de trastornos alimenticios.

Como cualquier otra enfermedad, los trastornos alimenticios pueden tratarse de diferentes modos. Para saber qué métodos conviene aplicar, es necesario determinar el grado de alcance que el trastorno tiene en la persona y si además éste se manifiesta al mismo tiempo que otros problemas como la ansiedad, depresión, abuso de determinadas sustancias, etc. Por lo general, y tras numerosos estudios que respaldan esta afirmación, las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de verse envueltas en un trastorno de la conducta alimentaria y de que éste termine por afectar negativamente a su salud o estilo de vida.

¿Qué síntomas y repercusiones tienen los trastornos alimenticios más frecuentes?

Las personas con trastorno de anorexia nerviosa, tienden a pensar que su peso nunca es el adecuado y termina obsesionándose por adelgazar aunque realmente en muchos de los casos ni siquiera lo necesiten. Los síntomas de una persona que padece anorexia nerviosa son: bajo peso, alimentación restringida, obsesión por bajar de peso, miedo por ganar algunos kilos, imagen corporal propia totalmente distorsionada y autoestima influenciada por la percepción de forma y peso, además de la negación de la existencia del problema. 

Así mismo, los problemas de salud que pueden aparecer en personas anoréxicas son: ausencia de menstruación en niñas o mujeres, pérdida de masa ósea, pelo y uñas debilitadas, piel seca, aumento del vello corporal en determinadas zonas, anemia, presión arterial baja, estreñimiento, problemas vasculares, insuficiencia renal, disminución de la temperatura corporal interna, cansancio constante e incluso infertilidad.

lonely 1822414 1280 - ¿Cómo afectan los trastornos alimenticios más frecuentes a la salud de las personas?

Las personas bulímicas, al igual que las anoréxicas, también tienen miedo a aumentar de peso y buscan desesperadamente reducir tallas para estar conformes con el tamaño y la forma de su cuerpo. Al contrario que con la anorexia, las personas con trastorno de bulimia nerviosa no controlan la cantidad de comida que ingieren e incluso llegan a darse atracones para después, expulsar la comida de su cuerpo mediante el vómito. Los problemas de salud que pueden aparecer en personas que padecen bulimia son: dolor e inflamación crónica de la garganta, esmalte dental deteriorado y mayor sensibilidad en los dientes, glándulas salivales inflamadas, problemas gastrointestinales, deshidratación, desequilibro de electrolitos y niveles inadecuados de minerales en el cuerpo.

Finalmente hablaremos de los atracones compulsivos, que de igual forma son uno de los TCA más frecuentes en nuestra sociedad. Las personas que lo padecen, no pueden controlar su alimentación y tienen a realizar excesos, que generalmente derivan en problemas de sobre peso u obesidad. Los problemas de salud que se asocian a personas que comen de manera compulsiva son: enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta y problemas en las articulaciones debidos al sobre peso.

Para tratar un trastorno alimenticio o de la conducta alimentaria, es frecuente recurrir a diferentes tipos de terapia como son: la terapia de grupo, la terapia familiar y la individual. Además, siempre es recomendable ligar la terapia a la supervisión por parte de un nutricionista que será quién ofrezca al paciente las pautas para llevar una alimentación saludable y modificar los hábitos alimenticios que le han llevado a caer en cualquiera de los TCA mencionados en este artículo.