Actualmente, el modelo de sociedad en el que nos encontramos inmersos y el estilo de vida que muchos de nosotros llevamos, hace que en ocasiones nos estresemos y no sepamos o no podamos afrontar de un modo sano los cambios importantes, así como los acontecimientos que de un modo fortuito o provocado se presentan ante nosotros. El estrés, aunque muchas personas no lo crean, es una enfermedad que puede afectar seriamente a la salud, tanto física como psíquica, por lo que en determinadas ocasiones y dependiendo del cual sea el nivel, será necesario contar con la ayuda de un profesional.

Dependiendo de la persona, lidiar con el estrés de un modo más eficaz o recuperarse de acontecimientos que afectan a nuestro estado de ánimo, puede ser más fácil o difícil. Además, también es importante saber que hay varios tipos de estrés y que este estado no siempre se manifiesta de la misma manera en las personas que lo padecen. Así pues, podemos mencionar algunos ejemplos de estrés, como:

  • Estrés de rutina: es aquel que se relaciona con las presiones laborales, educativas, familiares o con otras responsabilidades diarias.
  • Estrés provocado por cambios repentinos como: la pérdida de un trabajo, la marcha fortuita de un ser querido, el final de una relación o una enfermedad.
  • Estrés traumático: se relaciona con acontecimientos fuertes como un accidente grave, un desastre natural, una guerra, abusos físicos o psíquicos, maltrato, etc.

Sin embargo, hay que tener claro que no todas las situaciones que provocan estrés son malas ya que, en muchas ocasiones, el estrés puede llegar a ser un factor de motivación para las personas e incluso ser beneficioso dependiendo de la condición en la que se produzca. Un ejemplo de estos tipos de estrés o situaciones estresantes pueden ser: un examen, una entrevista de trabajo o una situación de peligro donde debamos actuar de inmediato.

El estrés prolongado es perjudicial para la salud

Si el sentimiento de estrés o la situación que lo provoca se prologan durante demasiado tiempo, la salud mental y física de quien lo padece podría estar en peligro ya que varios sistemas de nuestro cuerpo, como el sistema inmunológico, digestivo, de sueño y reproductivo, se verían gravemente afectados con el riesgo que ello conlleva.

Como en casi cualquier patología relacionada con el estado mental y psicológico de cada persona, la respuesta o reacción hacia el estrés puede ser muy diferente. Esto provoca síntomas relacionados con el estrés muy distintos entre ellas ya que mientras a unos afecta más a nivel físico (problemas de estómago, infecciones virales frecuentes, defensas bajas, migrañas), otros sufren más de forma psicológica (tristeza, ira, insomnio, irritabilidad, baja autoestima, etc.). Por otro lado, el estrés de rutina que es uno de los más difíciles de identificar en sus primeras fases, puede producir a largo plazo graves problemas de salud ya que, al producirse de un modo más constante, el cuerpo no recibe señales claras para combatirlo y volver a funcionar de un modo normal. Los problemas de salud asociados al estrés de rutina son, por ejemplo: enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso provocar otros trastornos como la depresión.

¿Cómo se puede combatir el estrés?

Los efectos del estrés, de acuerdo a lo publicado en la web de The National Institute of Mental Health, crecen conforme va pasando el tiempo sin que hagamos nada por evitarlo, por ello es importante conocer algunas pautas que pueden ser muy útiles para reducir el estrés o prevenir sus efectos como, por ejemplo:

  • Saber reconocer las señales que nuestro cuerpo nos envía como respuesta al estrés. Estas señales pueden ser: dificultades para dormir o concentrarse, aumento del consumo de alcohol o de otras sustancias, personalidad susceptible, sentir como se reduce la energía para enfrentarse al día a día, etc.
  • Hablar con un profesional que nos ayude a mejorar nuestra capacidad de respuesta ante situaciones de estrés y plantearse la posibilidad de reforzarla mediante sesiones de terapia individual.
  • Hacer ejercicio de manera regular o incorporar nuestra rutina actividades que nos ayuden a relajarnos como la meditación, el Yoga o el Tai Chi.
  • Revisar nuestras costumbres y apostar por una alimentación más saludable en caso de sea necesario.
  • Establecer nuestros propios objetivos y prioridades, para evitar así la sobrecarga de trabajo.

¿Cómo afecta el estrés a los españoles?

Para saber de qué modo afecta el estrés a los españoles, queremos compartir y comentar con vosotros la infografía y el estudio elaborado por los Laboratorios Cinfa “Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés”, que cuenta con el aval de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

infografia estres - ¿Qué es el estrés y cómo afecta a la salud física o mental de las personas?

Este estudio se ha realizado en un grupo de más de 3.000 hombres y mujeres de nuestro país y de él extraemos que por ejemplo 9 de cada 10 españoles (el 96´0%) han sentido estrés durante el último año. Además, el 42´1% de los españoles (12.413.000 personas) admite sentir estrés de manera frecuente o continuada. Si diferenciamos por sexos, la mujer es la que en general percibe un mayor nivel de estrés, afectando este estado de manera habitual a una de cada dos mujeres (48´7%). Por otro lado, los hombres que admiten sentir estrés de manera frecuente son uno de cada tres (31´5%).

Por edades, los menores de 45 años presentan un mayor grado de estrés y en cuanto a ocupación, los estudiantes son quienes más indican sufrir estrés de manera frecuente o continua (55,6%), seguidos de las personas en busca de su primer empleo (50,7%), y en tercer lugar, de los trabajadores tanto por cuenta ajena como propia (41,4% en ambos casos). También, el exceso de actividad o la falta de tiempo (50,9%) y los problemas de cansancio y sueño (46,2%) son las causas más frecuentes de estrés entre la población española.