La fobia social, lejos de lo que muchos podamos llegar a pensar, es un trastorno mucho más frecuente de lo que creemos y es que, en el modelo actual de sociedad en el que vivimos, tener miedo a ser juzgado por otros y a sentir vergüenza, está a la orden del día. Cuando este miedo es tan fuerte que nos impide seguir desarrollando nuestra rutina con normalidad, llegando a producir ansiedad, podemos hablar de fobia social o trastorno de ansiedad social.

¿Quién no ha sentido, estando en público o rodeado de mucha gente, vergüenza o ansiedad en alguna ocasión? Hay situaciones que pueden provocar momentáneamente en nosotros sentimientos de este tipo, pero… ¿quiere decir esto que tengamos fobia social? No, siempre que se trate de un estado puntual y que sucede al mismo tiempo o en consonancia con la situación que lo provoca. Si estos sentimientos preceden con mucha anterioridad a la situación, e incluso imposibilitan el poder llevar a cabo otras actividades, seguramente estaremos ante un caso de trastorno de fobia social.

Las personas que tienen fobia social, habitualmente, no pueden enfrentarse a situaciones comunes y cotidianas si tienen alrededor a otras personas. Por ejemplo, utilizar baños públicos, comer o beber en cualquier restaurante (rodeado de otros comensales, evidentemente) o comprar en grandes almacenes y centros comerciales, son algunas de las cosas normales que una persona con fobia social se siente incapaz de hacer. Además, muchas de las personas que padecen este trastorno, terminan por evitar lugares o eventos donde piensan que podrían estar obligados a realizar cualquiera de las actividades que, de manera incontrolable, les hace sentir ese miedo o vergüenza.

Habitualmente, la fobia social es un trastorno que comienza a desarrollarse a edades tempranas y no afecta a todo aquel que la padece del mismo modo, ya que para algunas personas será un problema que aparezca solo en determinadas situaciones, mientras que otras no pueden evitar que se extienda a casi cualquier tipo de situación o relación social. Además, tal y como se menciona en la página web del The National Institute of Mental Health, si el trastorno no se trata adecuadamente, podría llegar a durar muchos años e incluso toda la vida.

¿Qué síntomas o señales pueden ayudarnos a identificar la fobia social?

Existen una serie de síntomas o señales que son comunes en las personas que tienen fobia social, ya que con frecuencia éstas tienden a: sentir mucha ansiedad cuando tienen a otras personas alrededor y, aunque quieran, tienen dificultades o se sienten incapaces de hablar con ellas. Son tímidos y se avergüenzan de sí mismos regularmente, debido al miedo a ser juzgados por los demás. Se preocupan en exceso, y con mucha anterioridad a un evento, por el hecho de que tendrán que estar en contacto y rodeados de una gran cantidad de gente. Evitan lugares públicos y concurridos. Tienen dificultades para conservar amistades y para encontrar otras nuevas. Y a menudo, experimentan síntomas físicos (sudores, temblores, mareos, náuseas o malestar general) cuando están rodeados por otras personas.

¿Qué tipos de tratamiento hay para quienes tiene fobia social?

Si pensamos que podemos estar desarrollando un trastorno de fobia social, lo primero que hay que hacer es hablar con un profesional sobre los síntomas que tenemos y que creemos que nos han podido llevar a ese estado. Después de realizar un estudio y de descartar que esos síntomas no se produzcan por algún tipo de problema físico, se podrá decidir qué tipo de tratamiento es más conveniente. Por lo general, la fobia social se trata con éxito a través de sesiones de psicoterapia, aunque en ocasiones hay profesionales que complementan este tratamiento con medicamentos.

El tipo de psicoterapia más empleado para tratar los trastornos de fobia social, al igual que sucede con la otros trastornos de ansiedad o con el estrés, es la terapia cognitivo-conductual o TCC. Este tipo de terapia, es muy efectivo ya que enseña a las personas a controlar sus pensamientos, su conducta y a reaccionar de un modo adecuado ante las situaciones que le produzcan ansiedad o temores. Además, también sirve para aprender y para practicar cómo desenvolverse socialmente hablando.

Los medicamentos que suelen emplearse para tratar trastornos de fobia social son los ansiolíticos y los antidepresivos, aunque también existen tratamientos con medicamentos beta-bloqueadores, que lo que hacen es ayudar a controlar los síntomas físicos que puede causar la fobia social, como por ejemplo la sudoración excesiva, los temblores o las palpitaciones. Los beta-bloqueadores, por lo general, se utilizan cuando la fobia social aparece solo en determinadas situaciones.

En Inspirando TRANSFORMACIÓN, somos expertos en tratar diferentes trastornos relacionados con la ansiedad y contamos con un equipo de terapeutas especializados que pueden ayudarte a superar la fobia social sin necesidad de utilizar métodos que acaben creando adicción a determinados medicamentos o fármacos. ¿Quieres aprender a sentirte bien en cualquier situación que implique estar rodeado de otras personas? ¡Contacta con nosotros!