La depresión es una enfermedad que afecta, según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a unos 322 millones de personas. Se trata de una patología que, pese a ser en la mayoría de casos prevenible y curable, sufre el 4´3% de la población mundial y que, en el caso de España, padecen 2´4 millones de personas. Además, se trata de un problema de salud que a nivel social está muy poco reconocido y que, a nivel mundial, se posiciona como el principal motivo de discapacidad en el ámbito laboral.

¿Qué es exactamente la depresión y qué tipos son los más comunes?

La melancolía o la tristeza, por lo general, son sentimientos pasajeros que desaparecen en un espacio más o menos corto de tiempo. Sin embargo, cuando estos sentimientos permanecen indefinidamente pueden acabar interfiriendo con la vida diaria y el desempeño de las tareas que son habituales en la rutina de muchas personas. Además, debido a la gravedad de una enfermedad como la depresión, necesita tratamiento ya que causa tanto dolor a la persona que la padece, como a quienes se preocupan por ella.

Existen distintos tipos de depresión, aunque los más comunes son el trastorno depresivo grave y el trastorno distímico. El primero, también conocido como depresión grave, está caracterizado por una serie de síntomas que interfieren con el desarrollo de actividades como trabajar, dormir, estudiar, comer o disfrutar de otras tareas que anteriormente resultaban placenteras. La depresión grave incapacita a la persona que la padece y le impide desenvolverse con normalidad. Además, hay que tener en cuenta que la depresión grave, aunque ocurra solamente durante un momento específico de la vida, será una afección recurrente durante el resto de ésta.

Por otro lado, el trastorno distímico o distimia está caracterizado por síntomas menos graves, aunque de larga duración, que no llegan a incapacitar a la persona que padece esta enfermedad, pero si impiden que lleve a cabo su vida diaria con normalidad y sintiéndose bien consigo mismo. El trastorno distímico suele ser más temporal, aunque las personas que lo padecen también tienen posibilidades de que se produzcan otros episodios similares en el transcurso de su vida.

También es importante mencionar, que generalmente el trastorno depresivo aparece por un cúmulo de sentimientos negativos, pero cuando éste se manifiesta a partir de unas circunstancias específicas también podemos hablar de: depresiones psicóticas, trastorno afectivo estacional (la persona tiende a desarrollar la enfermedad durante los meses del invierno) y trastorno bipolar (también llamado enfermedad maniaco-depresiva).

¿Qué síntomas pueden ayudar a identificar la depresión?

Hay que tener en cuenta que tanto la gravedad, como la frecuencia y la duración de los síntomas, pueden variar en función de cada persona y del estado en el que se encuentre en ese momento. No obstante, entre los síntomas que pueden ayudarnos a identificar a alguien que padece depresión, destacamos los siguientes:

  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, o vacío.
  • Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo.
  • Sentimientos de culpa, inutilidad, y/o impotencia.
  • Irritabilidad, inquietud.
  • Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluso las relaciones sexuales.
  • Fatiga y falta de energía.
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles, y para tomar decisiones.
  • Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado.
  • Comer excesivamente o perder el apetito.
  • Pensamientos suicidas o intentos de suicidio.
  • Dolores y malestares persistentes, dolores de cabeza, cólicos, o problemas digestivos que no se alivian incluso con tratamiento.

Además, en este punto es importante que sepáis que, la depresión es un trastorno que a menudo coexiste con otras enfermedades como: la ansiedad, el estrés postraumático, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la fobia social, y el trastorno de ansiedad generalizada. También la adicción al alcohol, la dependencia hacia otras sustancias u otras conductas adictivas, coexisten habitualmente con la depresión.

Son numerosos los estudios que demuestran que, las personas que padecen depresión además de otras enfermedades médicas graves, tienden a presentar síntomas más graves ya que se adaptan con mayor dificultad a su estado general de salud.

A continuación, nos gustaría compartir con vosotros esta infografía elaborada por la organización Mental Health America, donde podréis conocer diferentes aspectos relacionados con la depresión y la manera en la que esta enfermedad afecta a las personas:

infografia depresion - ¿Puede la terapia ser un tratamiento eficaz para la depresión?

¿Por qué la terapia es eficaz para tratar la depresión?

La terapia es un tratamiento muy eficaz para tratar la depresión, así como para reducir los síntomas que aparecen en cada uno de los episodios de la enfermedad, pues ayuda al paciente a controlar la sensación de tristeza y a mantener su autoestima. También permite que las personas depresivas aprendan a manejar situaciones cotidianas y les proporciona las herramientas necesarias para que la depresión no sea un impedimento para seguir llevando a cabo su rutina.

La salud emocional está estrechamente ligada a nuestra salud física, por lo que, mediante las sesiones de terapia, es posible recuperar ya no solo un estado mentalmente sano, sino también mejorar el estado físico de quien padece un trastorno depresivo.

Dependiendo de la evaluación que se realice de la persona, el tratamiento mediante terapia se recomendará a corto o largo plazo, y podrán aplicarse técnicas cognitivo-conductuales e incluso sesiones de terapia de grupo. Por lo general, cuando el pronóstico no es demasiado grave y en casos de depresión leve, la terapia puede ser suficiente para tratar al paciente. Sin embargo, en aquellos casos en los que la depresión sea grave, el tratamiento suele combinar la terapia con el uso controlado de determinados medicamentos.

La terapia, en la mayoría de casos, es tremendamente útil en pacientes con depresión ya que es capaz de:

  • Identificar qué problemas están influyendo sobre la depresión y ver qué aspectos pueden ser resueltos para lograr una mejoría.
  • Identificar patrones de pensamiento negativos o distorsionados que contribuyen a sentimientos de desesperanza e indefensión que acompañan a la depresión.
  • Ayudar a las personas deprimidas a entender y mejorar patrones de interacción con otras personas que contribuyen a su depresión.
  • Hacer que la persona recupere el control sobre su vida y vuelva a disfrutar de los placeres que le brinda ésta.

Un tratamiento continuado de terapia, puede también reducir las posibilidades de que el paciente atraviese en el futuro por nuevos episodios o al menos, hacer que éstos sean mucho menos intensos debido al aprendizaje de técnicas para evitar el sufrimiento innecesario.

Además, también es importante tener en cuenta que la terapia en casos de depresión no solo puede ser beneficiosa para quién padece esta enfermedad, sino también para sus familiares o personas cercanas. El apoyo y la participación de los amigos o la familia, en la mayoría de casos, desempeña un papel crucial cuando se trata de ayudar a una persona que padece depresión.

Así pues, mediante la terapia, quienes estén dispuestos a ayudar a un ser querido con depresión pueden poner en práctica diversas técnicas de afrontamiento y varias tácticas eficaces en lo que a la resolución de problemas se refiere. Convivir con alguien deprimido es casi siempre muy complejo, pero tanto la terapia familiar como la terapia de pareja, son altamente beneficiosas cuando se trata de superar la enfermedad ya que se aprenden pautas muy útiles que ayudarán al paciente y también a sus seres queridos, a entender la depresión y a sobrellevarla juntos.

¿Es necesario tomar medicación para tratar la depresión?

La respuesta a esta última pregunta es un poco ambigua, ya que en algunos casos será afirmativa y otros puede ser negativa. Cuando se trata de enfermedades mentales, como la depresión, lo más importante es que se realice una evaluación exhaustiva del paciente antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento. Además, hay que tener en cuenta que el uso de medicamentos para tratar la depresión tiene que estar siempre controlado por parte de un médico especialista en este tipo de enfermedades (psiquiatra).

Si la depresión no es grave, son muchas las personas que optan por la terapia como único tratamiento debido a los efectos colaterales que aparecen casi de forma generalizada tras la toma de medicamentos específicos para tratar la depresión, ya que en muchos casos el paciente acaba volviéndose adicto a los fármacos.

Desde Inspirando Transformación, queremos añadir que, pese a que la depresión es una enfermedad que afecta seriamente a las capacidades de la persona que la padece, las perspectivas de recuperación a medio y corto plazo son excelentes, por lo que os animamos a contactar con nosotros si os encontráis en esta situación o conocéis a alguien que necesite ayuda profesional para tratar un caso de depresión. Tener al lado a un terapeuta cualificad y con amplia experiencia en casos de depresión, puede ayudarte a recuperar el control de tu vida.