La adicción se manifiesta como un tipo de dependencia, ya sea hacia a una sustancia o a la realización de una determinada acción. Esta dependencia se manifiesta en el individuo de un modo en el que su capacidad para la toma de decisiones queda anulada, provocando un desequilibrio a nivel emocional, físico y habitualmente, también mental. Este desequilibrio, frecuentemente se extiende también al entorno del paciente, provocando inestabilidad en las relaciones familiares, con las amistades y en el entorno de trabajo.

En el artículo de hoy, nos gustaría compartir con vosotros las 4 técnicas que el National Institute on Drug Abuse (NIDA) comparte en su página web y que pueden aplicarse en terapias dirigidas a tratar adicciones relacionadas con el alcohol, el tabaco o las drogas.

Terapia de estímulo de la motivación:

La terapia de estímulo de la motivación puede emplearse en terapias para tratar la adicción al alcohol, la nicotina y el cannabis o marihuana. Este tipo de terapia, también conocida por sus siglas en inglés -MET-, guía al paciente para que pueda llevar a cabo los cambios de conducta que le ayudarán a superar la dependencia a estas sustancias y a dejar atrás las emociones o sentimientos contradictorios que la impidan participar en el tratamiento.

Esta técnica de estímulo de la motivación aplica herramientas que facilitan el proceso de cambio y de motivación personal, enfocándose menos en otros pasos del proceso de recuperación. Por lo general, durante la primera sesión se realizan una serie de pruebas en las que se evalúa el estado del paciente y el grado de adicción hacia la sustancia en cuestión, para después propiciar la discusión sobre el uso individual de sustancias e incentivar la automotivación.

Los objetivos iniciales serán por tanto, la elaboración de un plan de cambios para el paciente y el fortalecimiento de la motivación personal del mismo. Además, también se mostrarán distintas estrategias útiles que el paciente podrá aplicar en situaciones de riesgo que puedan inducir a una recaída o crisis. En las sesiones que se realizarán a continuación, el terapeuta analizará con el paciente los cambios y se revisarán las pautas establecidas para evitar el abuso de sustancias, a la vez que se seguirá incentivando la motivación personal del individuo.

Terapia conductual de pareja:

La terapia conductual de pareja, también conocida por sus siglas en inglés -BCT-, suele emplearse en personas que tengan adicción al alcohol o las drogas y que vivan o estén en pareja. Esta técnica se basa en el contrato de sobriedad y abstinencia que se adquiere con la otra persona, además de reforzar la renuncia al consumo de drogas o alcohol mediante principios conductuales.

Además, las sesiones de terapia conductual de pareja suelen integrase con la terapia individual y la terapia de grupo. De hecho, hay numerosos estudios que respaldan su eficacia en personas alcohólicas o drogadictas con pareja ya que se fortalece el estímulo emocional y la motivación proporcionada a través de la otra persona.

Terapia de facilitación en 12 pasos:

La terapia de facilitación en 12 pasos se emplea generalmente para tratar adicciones relacionadas con el alcohol, los opiáceos o sustancias psicoactivas. Este tipo de terapia se basa en un compromiso activo que aumente las posibilidades de que el paciente se integre en un grupo de terapia, de modo que se incentive la abstinencia.

En esta técnica predominan tres etapas que son fundamentales. La primera de ellas es la aceptación, donde el paciente ha de tomar conciencia de que la adicción a las drogas es una enfermedad crónica en la que el individuo no es capaz de controlar el abuso de estas sustancias y cuya fuerza de voluntad se encuentra totalmente anulada.

La segunda etapa sería la entrega, donde el paciente se encomienda al terapeuta, así como a la estructura de compañerismo y de apoyo de otros adictos, que pueden ayudarle en su recuperación durante las actividades o sesiones de las que conste el programa. La última etapa sería la participación del propio individuo en las reuniones o proyectos que tengan lugar durante el desarrollo del tratamiento.

La terapia cognitivo conductual:

La terapia cognitivo conductual, aplicada al tratamiento de adicciones relacionadas con el alcohol, el tabaco o las drogas, se centra en la prevención de las recaídas mediante procesos de aprendizaje que desempeñan un papel crucial en el desarrollo de patrones que sirvan para modificar conductas inadaptadas. De este modo, la persona que tiene un problema de adicción a las drogas, al alcohol o al tabaco, puede llegar a identificar y corregir esas conductas, interrumpiendo el abuso de estas sustancias e incuso repercutiendo positivamente sobre otros problemas que habitualmente se presentan de manera simultánea.

Además, esta técnica también aplica herramientas que permitan aumentar el autocontrol mediante la exploración de las consecuencias positivas y negativas del uso de estas sustancias, así como las situaciones que pueden suponer un riesgo de recaída. En este tipo de tratamiento, el primordial el poder anticiparse a los posibles problemas y el proporcionar ayuda para que el paciente desarrolle estrategias propias que le ayuden a afrontar el proceso de cambio de manera eficaz.

En Inspirando TRANSFORMACIÓN somos conocedores del estigma social relacionado con las adicciones y tratamos de evitar los conflictos morales o personales que puedan alejar a la persona de alcanzar su primordial objetivo. Si quieres saber más sobre la terapia cognitivo conductual, puedes leer nuestro artículo: Técnicas aplicadas y características de la terapia cognitivo conductual.