La terapia cognitivo conductual se emplea habitualmente para tratar problemas de ansiedad, depresión, pánicos, diferentes tipos de fobias, trastornos alimenticios, adicciones, estrés postraumático e incluso determinadas alteraciones en la salud mental de las personas, como la esquizofrenia, mediante técnicas que guíen al paciente para comprender sus pensamientos, los de otras personas y la manera en la que los propios actos afectan a éstos pensamientos o los sentimientos que se derivan de los mismos.

Según este documento del Royal College of Psychiatrists de Londres publicado en la web de la SEP (Sociedad Española de Psiquiatría), la terapia cognitivo conductual (TCC) a diferencia de otros tipos de terapia se caracteriza por centrarse en los problemas o dificultades del presente, en lugar de hacerlo sobre las posibles causas del pasado que estén influyendo en el comportamiento o estado anímico de la persona.

Así pues, la TCC puede ayudar a comprender problemas más complejos desglosándolos en otros más sencillos, de manera que el paciente llegue a entender la forma en la que éstos se relacionan entre si y cómo le están afectando ya se trate de una situación, un conflicto, un hecho o una determinada circunstancia. Además, de este análisis inicial se derivarán los principales pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamientos que afectarán a la persona y que será posible mejorar o modificar mediante la terapia.

Por lo general, las personas reaccionan de manera diferente ante situaciones o hechos similares, lo que habitualmente da resultado a comportamientos distintos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de aplicar las terapias cognitivo conductuales ya que éstas se enfocan principalmente en la vinculación del pensamiento y la conducta del individuo.

¿Qué técnicas se aplican en las terapias cognitivo conductuales?

La terapia cognitivo conductual se puede llevar a cabo mediante sesiones de terapia individual, aunque en ocasiones también se aplica la terapia de grupo. Por lo general, el especialista o psicoterapeuta analizará el origen de los problemas del paciente en el presente y también investigará si es posible que alguna situación del pasado le esté afectando en la actualidad.

Una de las técnicas que el terapeuta aconsejará que lleve a cabo el paciente, es la elaboración de un diario ya que mediante éste será posible identificar los patrones de pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamientos, siendo realmente útil a la hora de estudiar si estos pensamientos, sentimientos y comportamientos, son o no perjudiciales. También se establece en este punto, la conexión que pueden tener estos estados emocionales o sensaciones entre ellos, y cómo influyen sobre la persona en sí.

A partir de lo anterior, el psicoterapeuta guiará al paciente para modificar esos comportamientos o pensamientos que son perjudiciales, ayudándole a reconocer aquellas acciones que afectarán negativamente a su estado de ánimo y permitiéndole encontrar otras opciones que las reemplacen por un efecto positivo.

La TCC es una de las terapias más efectivas cuando se pretende tratar casos de ansiedad o depresión, evitando así que se caiga en una adicción relacionada con los fármacos que se emplean para tratar este tipo de problemas psicológicos. No obstante, dependiendo del grado de depresión o ansiedad del paciente, en algunos casos, será necesario mantener el uso de medicamentos que ayuden a mejorar artificialmente el estado de ánimo.

La depresión, la ansiedad, los trastornos alimenticios, las adicciones o el estrés provocado por una situación o hecho, pueden ser un impedimento para que una persona realice las actividades cotidianas del día a día. En Inspirando TRANSFORMACIÓN empleamos la terapia cognitivo conductual (TCC) para ayudar a disminuir estos síntomas y para aprender a controlarlos.