En esta entrevista, desde Inspirando Transformación responden a inquietudes sobre cómo afecta la cocaína a la personalidad y a la familia de la persona adicta. También sobre qué tipo de personas son más propensas al consumo y en qué debe consistir una terapia de desintoxicación.

 

¿Cómo afecta la cocaína al cerebro y a la personalidad?

– Afecta al sistema nervioso central. Sobre todo, al sistema emocional, debido a la gran capacidad de plagio de hormonas. Cuando una persona se acostumbra a ingerir esta sustancia, al no consumirla le cambia el carácter hacia la tristeza, la ira, la rabia, la apatía. Su sistema neuronal necesita esa sustancia para equilibrarse. El cerebro, al verse colapsado con tantas hormonas plagiadas, cierra los receptores hormonales y deja a la persona en un estado apático, triste, depresivo y con la necesidad de seguir consumiendo. A medida que se cierran los receptores en el hipotálamo, la persona necesita más cantidad para sentir el mismo efecto de euforia, alegría…

– ¿Hay perfiles más propensos al consumo de cocaína?

– La ingesta de cocaína puede darse por cualquier tipo de población. Pueden consumirla personas introvertidas porque les ayuda a relacionarse y a abrirse, y también personas extrovertidas que buscan estimulaciones y sensación de “aventura”. El problema está en que, cuando se ha probado, queda un recuerdo de evasión y de euforia que se tiende a repetir. No hay personas que estén más o menos propensas, cualquiera puede caer. También pueden hacerlo por cansancio, por ejemplo, quienes trabajan mucho en hostelería o cualquier trabajo que requiere echar horas: han probado un día esta sustancia para ver qué pasaba y se han habituado a ella. Motivos y situaciones para hacerlo sobran. Una persona que se va de fiesta y las amistades le invitan a una raya, por ejemplo, de pronto ha encontrado algo bueno que puede repetir y termina convirtiéndose en adicta.

¿Cómo llega una persona a consumir cocaína?

– En una sociedad en la que la cocaína está a la orden del día (no la vamos a comparar con el alcohol, pero tiene gran parecido), su consumo es habitual en todo tipo de fiestas, edades… en cualquier circunstancia: una despedida de soltero, una boda, discotecas, cualquier celebración. Te invita un amigo o lo compras tú para probar. No todo el mundo que la prueba va a ser un adicto, el problema está en quien encuentra la liberación en el consumo.

¿Qué repercusiones sufre el entorno de la persona adicta?

– Los efectos de la cocaína en una adicción avanzada se manifiestan en el trabajo, porque la persona rinde menos; se evidencian en su físico, porque cada vez está más flaca, débil, falta de energía. Las buenas amistades se suelen dejar de lado y se recurre a amistades de consumo. Las parejas sufren y llegan a adquirir la enfermedad de la coadicción: viven el problema igual o parecido al propio adicto. Los familiares en general manifiestan inseguridad, rabia, falta de conocimiento, no saber qué hacer, desesperación, frustración… La persona cocainómana, por su parte, trata siempre de dar la mejor cara, hace ver que está todo bien, sobre todo cuando ha consumido. Pero se va desgastando a medio y largo plazo, y al final aparece la triste realidad de una persona que depende de una sustancia que es cara, lo cual repercute en su economía y en la de la familia. También le afecta a nivel sexual y en la concentración en los estudios, el trabajo… La destrucción va siendo progresiva hasta hacerse inaguantable.

¿En qué consiste una terapia de desintoxicación?

– Una terapia para la cocaína está basada en hacer comprender a la persona que ha adquirido una enfermedad, y aportarle todo el conocimiento necesario para que se haga consciente de lo que ésta representa. Al mismo tiempo se le nutre con herramientas: apoyo telefónico, terapia individual, de grupo, apoyo médico si es necesario… Lo más importante es enseñar a la persona que esto debe ser un trabajo a medio y largo plazo, a corto no se puede conseguir gran cosa, porque dejar de consumir es fácil, lo difícil es mantenerse a medio y largo plazo sin recaer, sin volver a consumir. Para esto hay que hacer trabajos profundos, para que la persona, además de dejar de consumir, quiera no volver a hacerlo. Y esto implica conseguir, por medio de determinadas herramientas, que sienta motivación y alegría en la vida; si no recaerá seguro.