VISIÓN DE JUEGO

"El juego es más viejo que la cultura. La cultura humana brota del juego y en él se desarrolla." Johan Huizinga.

¿Qué entendemos por juego puro?

La relación del hombre con el juego a lo largo de la historia es una relación curiosa y muy bonita porque el hombre juega desde siempre, y esto es así porque cuando el hombre juega las sinapsis neuronales son mucho más fáciles. Se genera una tendencia a la unión, ¿la unión de qué? La unión de nuestros hemisferios cerebrales, es decir, el reencuentro con nosotros mismos, y en consecuencia nuestra relación con el mundo exterior es más empática, más equilibrada. Ello es esencial para nuestra evolución impulsada desde el funcionamiento mental y psicológico.

Por ello desde la niñez aprendemos con los juegos, de forma inconsciente, muchas enseñanzas sobre la vida y sobre nuestro proceso de desarrollo. El juego cobra una sólida estructura en el niño o el adulto: una vez que se ha jugado permanece en el recuerdo, por eso es tan valioso para ayudarnos a transformar patrones o limitaciones porque puede ser repetido y transmitido en cualquier momento. Es como montar en bici: “nunca se olvida”

Además, nos permite experimentar sin obligación ni presión de nuestro ego, que de otra forma buscaría pelear, luchar y competir midiendo su valía en función del desenlace, es decir, alegrándose del fracaso del contrario o sumiéndose en la frustración más profunda ante la derrota del orgullo.

Elementos presentes en el juego

En el juego del laberinto de la vida somos el jugador, el juego y el campo de juego simultáneamente. ¿Por qué? Porque sin uno de estos tres elementos esenciales no sería posible esta gran aventura.

Para jugar, necesitamos identificar, conocer y entender las partes por separado, sí, su identidad propia, y a la vez complementaria de las otras.

El jugador: nosotros, en actitud de jugador consciente ¿consciente? Sí, lo irás comprendiendo…

El juego: el reto, el proyecto, la relación, la experiencia, la enfermedad, el trauma, el complejo, la fobia, el proceso de desarrollo, la meta, el objetivo, el viaje, el examen etc…

Campo de juego: el propio laberinto de la vida como campo real experiencial.

Reglas: Espíritu de aventura, curiosidad, entusiasmo, pasión, valentía, constancia, seriedad (sin olvidar que no va en serio), renunciar a utilizar y acumular memoria basura durante y al finalizar el juego (ira, rencor, soberbia, envidia, celos, desprecio, victimismo, orgullo, sufrimiento, etc…)

En realidad, por mucho que nos empeñemos en negarlo, el potencial para lograr cualquier cosa está en nosotros, todo empieza y acaba en nosotros; el primer puesto en el pódium y la medalla de oro como reconocimiento a nuestros logros, no los conquistaremos desde fuera sino aprendiendo a conocernos a nosotros mismos. Aprender a jugar y crear experiencias de calidad conforme jugamos, paso a paso… Porque la vida, ese juego en el que, quieras o no, se materializa lo aprendido en los juegos del entrenamiento, no se detiene porque tú necesites un respiro o desees abandonarlo. Crecer y desarrollarte a través del entusiasmo, la alegría y la confianza es posible,  y es algo que eliges tú.

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