En este reportaje, basado en una historia real, te contamos los motivos que conducen a una persona a la ludopatía. Una adicción cada vez más extendida por la posibilidad de jugar desde el móvil o el ordenador, y cuyos mecanismos de insatisfacción conducen a quien la sufre a la ruina afectiva, emocional y económica. Descubre cómo el Programa de Crecimiento y Desarrollo Personal de Inspirando Transformación le está ayudando a Miguel a superar este duro reto.

 

Miguel (26 años) se sentía casi siempre, por no decir siempre, aburrido. Pero no esa clase de aburrimiento pasajero, de un rato, sino uno más profundo y permanente. Cada mañana, al levantarse, notaba un vacío en el pecho y cierto hastío con la vida que llevaba: del trabajo a casa y de casa al trabajo. Nada le motivaba lo suficiente como para sonreír, incluso como para sentir que todo esto valía la pena. Una tarde, al salir de la faena, un compañero le invitó a un café y le mostró una aplicación online en la que podía jugar al bingo. Allí Miguel echó su primer cartón virtual de muchos que vendrían. Al ver que la pantalla “cantaba” sus números, la indiferencia se fue transformando en expectativa, una sensación que aumentaba a medida que se acercaba el “completo”. Y cuando esto sucedió, una fuerza interior le impulsó a dar un brinco de su asiento y le arrancó desde lo más profundo un eufórico grito de ¡bingo! Gritó como si realmente estuviera en un recinto de juego y no en un bar.

terapia_adiccion_juegoCuando llegó a su casa, se descargó en el móvil la aplicación. Aquella tarde, Miguel jugó dos cartones y ganó 500 euros. Así, descubrió que ese agujero que sentía en el estómago se llenaba de una sensación que no recordaba haber sentido antes: una mezcla de expectativa, excitación, ilusión, satisfacción… Y así, encontró una motivación que disipaba su tedio habitual y que había sembrado una semilla en su corazón. Allí empezó a germinar desde ese instante la planta de la adicción, la enredadera de la ludopatía.

¿Qué lleva a una persona a jugar de manera enfermiza, compulsiva, adictiva, a arruinarse la vida con el juego? En las terapias de ludopatía dentro del Programa de Crecimiento y Desarrollo Personal de Inspirando Transformación comprobamos cada día que las personas que sufren esta enfermedad carecen de mecanismos básicos de diversión en su cotidianeidad. Poseen una vida social y cultural pobre, una gran desmotivación y falta de alegría, un vacío. Entonces aparece el juego como elemento de satisfacción, con el agravante de que hoy está al alcance de cualquiera y en cualquier lugar.

Si no puedes ir a las casas de apuestas que proliferan por doquier, tienes la posibilidad de jugar vía internet: apuestas deportivas, ruleta, póquer… Actualmente, los bingos de toda España contribuyen a un bote común que hace el banquete más sustancioso. Con las nuevas tecnologías, las personas, incluso en plena adolescencia, tienen un casino en el bolsillo.

 

EL ANZUELO DEL PREMIO

Al día siguiente, Miguel retornó a casa pronto y se metió en su habitación. Se pasó varias horas encerrado con la APP y ganó tres bingos y dos líneas: se embolsó 800 euros. Al ver que era “un chollo”, a la tarde siguiente volvió a jugar y ganó otros 150 euros. Salía del trabajo y corría a su refugio a buscar la miel que endulzaba su existencia.

Como en cualquier adicción a sustancias, en el juego las personas que lo consumen deben obtener una satisfacción inmediata a cambio. Además de la emoción que reporta estar metido o metida en la propia dinámica del azar, las dinámicas de juego han sido diseñadas para que la persona sienta que lo que hace es justo, razonable, y hasta controlable. ¿Cómo? Por medio de los premios: dan un alto porcentaje de retribuciones que conduce a los participantes a creer que su perseverancia, empeño, riesgo, sí valen la pena, es decir: tienen gratificación segura. Por supuesto, ésta se encuentra siempre muy por debajo de las ganancias de la casa y nunca compensa ni el tiempo ni el dinero que se invierte en la busca de colmar la insaciable sed de emociones, la pasión tóxica que implica la ludopatía.

¿La excitante satisfacción de recibir el premio dispara entonces el problema de la ludopatía?¿El premio constituye acaso el gran engaño? ¿La persona consume así sus días detrás de una zanahoria que sólo alcanza a oler o que cuando muerde le genera más y más gula? Sí, como si de un botón activador se tratase, la recompensa activa en el cerebro el impulso inmediato de volver a apostar.

 

¿CUÁNDO JUGAR SE TRANSFORMA EN LUDOPATÍA?

Al poco tiempo, a Miguel no le bastaron las tardes y comenzó a quedarse despierto por las noches. Así que muchas veces carecía de fuerzas para levantarse y faltaba al trabajo. Estaba pegado al móvil, ausente. Lo que ganaba en el juego lo invertía automáticamente en buscar más adrenalina. Y como no alcanzaba (porque nunca alcanza para una persona con ludopatía), se le iba el sueldo. Vivía con los padres, así que el alquiler lo tenía cubierto, pero tuvo que empezar a pedir prestado para cubrir sus deudas con la tarjeta, que crecían al ritmo que deslizaba el dedo por la pantalla del móvil. ¡Debía a una financiera cerca de 40 mil euros!

terapia_ludopatia_valenciaUna forma de detectar que alguien se está convirtiendo o se ha convertido ya en un ludópata pasa por observar sus excesos. Cuando la rutina de la apuesta, de la máquina, o lo que sea, se transforma en un hábito, nos encontramos frente a una conducta excesiva que representa enfermedad. Cuando gasta más de lo debido, pide con frecuencia dinero a su entorno, coge sin consultar de los fondos del hogar… Todas éstas representan conductas típicas de personas con ludopatía, donde la razón está ausente y sólo impera el mono descontrolado por jugar. Así llegan a pedir cuantiosos préstamos financieros, a engañar a familiares y hasta a robar.

 

CONSTRUIR LA PROPIA TRAMPA

Miguel fue diseñando de esta manera su ruina. Perdió el trabajo; casi no veía a sus amistades; la novia, cansada de mentiras y manipulaciones, decidió alejarse (o más bien él inició el alejamiento, superado por la enfermedad); la relación con la familia, por los mismo motivos, se deterioró notoriamente: le echaron de casa varias veces, pero siempre volvía prometiendo haberlo dejado. Eso sí, el agujero que sentía en el estómago volvía a cavarse en su pecho cada vez con más frecuencia y profundidad.

Un día la madre de Miguel, azorada al descubrir los miles de euros que debía su hijo, dejó definitivamente de creer los “no voy a jugar más”, “ésta es la última”, “sólo he hecho una apuesta”, “lo tengo controlado”… Todas frases propias de personas que creen dominar su adicción, cuando es ésta las que les somete. Así llegó Miguel a las terapias de IT: endeudado hasta la médula, con la autoestima por los suelos y de la mano de su progenitora, quien tras investigar pudo dar con las respuesta a la pregunta que muchas personas se hacen: ¿Cuáles son los pasos que puedo y debo seguir si tengo una o un adicto al juego en mi familia?

Primero, decidió ponerse firme, dejar de ignorar los hechos, las conductas patológicas y excesivas de su hijo, y dejar de auto-engañarse con los argumentos mentirosos que éste le daba. Esto es: comprender, asimilar, que Miguel sufría una enfermedad tan real como terrible: ludopatía. Segundo, buscar un especialista en adicciones: había entendido de buena fuente que no todos los profesionales de la psicología entienden del tema. De hecho, las adicciones requieren metodologías complementarias a las que propone la psicología ortodoxa, la cual no ha encontrado hasta ahora un camino de salida a esta enfermedad.

 

PROGRAMA DE CRECIMIENTO Y DESARROLLO PERSONALDE IT

Al entrar en las terapias de Inspirando Transformación, Miguel empezó a entender la realidad más auténtica: que la ludopatía, cual adicción, es locura. Comprendió entonces que su vida era ingobernable, que él carecía de capacidad para gestionarla. Su familia recibió asesoramiento detallado sobre la enfermedad y pautas concretas para controlar el manejo del dinero de Miguel, quien como toda persona con problemas con el juego debe tener vedado el acceso a cualquier fuente económica. Y esto incluye, por supuesto, la vía online.

Miguel emprendió así un continuo movimiento hacia su recuperación. Asiste a sesiones individuales y de grupo con otras personas que sufren adicción y con las cuales se siente identificado y reflejado. Estos espacios le ayudan a encontrar motivos de alegría, excusas sencillas que abundan en la vida cotidiana y cuya percepción y disfrute reportan placer, satisfacción, entusiasmo. En esos foros Miguel abre, asimismo, su consciencia para comprender y asimilar el porqué de su patología y encontrar herramientas para superarla.

Captura de pantalla 2019 01 11 a las 16.20.38 - Juegos Online: Cómo Miguel perdió 40 mil euros y ahora está recuperando las riendas de su vidaA diferencia de otras metodologías, que consisten en una consulta semanal con el especialista, el Programa de Crecimiento y Desarrollo Personal de IT para tratar la ludopatía y otras adicciones propone una asistencia de la persona las 24 horas: esta enfermedad no tiene horarios. Sólo así logran deshabituarse del juego. Lo otro, según comprobamos en IT, está abocado al fracaso.

Tanto como el acompañamiento constante a la persona ludópata, resulta fundamental el respaldo a la familia, cuya impotencia e incertidumbre trabajan a menudo en contra de la recuperación de la persona con problemas con el juego. La terapia ha de aprovechar este entorno familiar como medio de apoyo, para lo cual ha de regarlo con conocimientos que creen consciencia y responsabilidad. La razón es sencilla: junto a cualquier adicto conviven casi siempre las coadicciones, que se manifiestan en forma de conductas cómplices. En cualquier caso, la persona con ludopatía, ella sola, no puede superar esta enfermedad, siempre buscará medios para “quemar el último cartucho”. El Programa de Crecimiento y Desarrollo Personal de IT cuida cada una de sus áreas, el empleo de su tiempo, y acompaña a la persona en el momento que lo necesite.

 

RESPONSABILIDAD PUBLICITARIA Y POLÍTICA SOBRE LA LUDOPATÍA

¿Qué papel desempeña la publicidad, más agresiva y multimedia que nunca, en fomentar esta patología entre personas cada vez más jóvenes? ¿Cómo ignorar el hecho de que las vallas de los estadios de fútbol y los espacios de los medios de comunicación destinados al espectáculo del deporte, se encuentran atestados de anuncios que promueven el paraíso de las apuestas online? A este bombardeo mediático se suma otra forma publicitaria: la existencia en cada barrio de dos o tres casas de apuestas, con grandes letreros luminosos y fotografías sugerentes que invitan a la persona al mundo del juego.

¿Qué medidas tomar para evitar que el problema se profundice a nivel social? ¿Eliminar quizá la publicidad de este ámbito como se hizo con los anuncios de prostitución? ¿Hacer contra-publicidad para crear consciencia, la herramienta principal de cualquier superación o sanación? ¿Abrir el debate público sobre lo que está ocurriendo, para descubrir qué intereses alimenta realmente el negocio de la ludopatía? ¿Exigir al gobierno que publique cifras sobre los beneficios que obtiene con el juego…? Sin duda, en IT creemos todo esto serviría para crear consciencia sobre un problema creciente.