¿Por qué esta joven (un caso real) necesita estar “siempre”acompañada? Todas las personas dependemos emocionalmente unas de otras en algún grado (dependencia no considerada patológica). Pero la dependencia emocional considerada como trastorno se manifiesta cuando depender, necesitar ‘lo que sea’, se vuelve extremo y conlleva sufrimiento si no se tiene o existe riesgo de ello. Este trastorno puede trabajarse con terapias individuales y grupales. Aquí te contamos una caso real (con un nombre ficticio) que se encuentra en tratamiento dentro del programa de libertad emocional de Inspirando Transformación.
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Desde los 13 años (época del instituto), Sonia desarrolló una necesidad imperiosa, obsesiva, por no estar a solas consigo, por no permitirse estar en su presencia en ningún momento. Salvo al levantarse, desayunar, comer, cenar e irse a dormir. Hoy, con 25 años, Sonia se levanta, desayuna y, si no hay gente en casa (familia) con la que poder hablar y estar entretenida, busca enseguida el móvil para llamar o whatsapear a alguien con quien poder entretenerse, o piensa con quién quedar para tener el día lo más ocupado posible. Este es su patrón diario. Estar sola con ella le asusta. ¿Qué pasó en aquella época de su vida que la condujo a buscar fuera, en vez de dentro, lo que le falta?

Sonia trabaja por épocas. Además de tener obsesión por el dinero, el trabajo también le permite estar entretenida o distraída de sí misma. Por tanto, su forma de abordarlo es obsesiva. Sonia cree que “estar con ella es aburrido, que no hay nada interesante en ello”. Que estar consigo sólo le sirve para ver todos los defectos que tiene, darse cuenta de lo que le gustaría cambiar para ser otra, y eso la hace sufrir. Así que entretenerse es la manera de escapar, de huir, una forma que le ha costado poco descubrir en una sociedad que enseña, precisamente, el entretenimiento como modo ideal de vivir. Una creencia que ha colonizado nuestras mentes con frases del tipo: “si no haces nada que sea útil y productivo no vales para nada”; “si no tienes nada que hacer, tu vida es sosa”; “si no tienes el día ocupadísimo, no eres interesante”. Una creencia que implica esclavitud social.