En esta entrevista, los profesionales de Inspirando Transformación explican a qué se enfrentan los familiares de una persona adicta al juego y qué deben hacer. También hablan sobre las características de quienes llegan a IT pidiendo ayuda, y cuáles son las características de esta terrible realidad donde, sobre todo, hay que cuidar y cuidarse sin caer en la trampa de la justificación de actitudes tóxicas.

 

¿Qué características tienen las personas con ludopatía que llegan a IT?

Son jóvenes, de entre 20 y 35 años, que vienen jugando de manera sistemática y continua. Son personas comunes, como cualquier que te puedes encontrar en la calle o en tus entornos sociales, pero que han generado un doloroso nivel de ignorancia y de inconsciencia sobre sí mismas, sobre el sentido de sus vidas, se sienten vacías…. y esto les conduce a pedir ayuda desesperadamente. Como cualquier adicción, cualquier persona puede verse dentro de la ludopatía.

¿Qué consecuencias tiene la ludopatía en la persona?

La ludopatía tiene consecuencias personales y familiares. La persona acaba derrumbada, sin fuerzas, sin ganas, sin encontrar sentido… porque ha estado mucho tiempo apostando para recuperar lo que ha perdido y ha ido a peor: lo ha perdido todo. Para el ego inconciente, ignorante, de estas personas, el motivo para sentirse satisfechas, aunque nunca lo hagan, pasa por ser superior, por imponerse, por destacar, por ganar a los demás o a lo que sea (un juego, por ejemplo). Y como el hecho de ganar representa «el sentido», permite a su propio ego que destruirlas psicológica y emocionalmente.

Las personas que nos piden ayuda llegan endeudadas, con una economía rota, incluso les han echado del trabajo porque han cogido recursos de allí para jugar. Se han alejado de la familia, porque también les han robado a sus parientes para alimentar el vicio. Han vendido coches, casas, no han podido pagar deudas… En fin, las consecuencias son trágicas: separaciones, divorcios, pérdida material y afectiva.

¿Cómo pueden arruinarse la vida?

Un ludópata cuando juega, cuando apuesta, no lo hace para perder, pero su ego está aferrado a los recuerdos de los pocos momentos en que ha ganado. No sabe hacer otra cosa que buscar esos momentos de victoria, de premio, de superioridad donde el ego les dice: «sí, esto es ser feliz, esto es que valga la pena, esto es ser mejor y por tanto mercer estar alegre». Esa alegría por ganar, la adrenalina, es la que busca continuamente la persona con ludopatía. Sin embargo, los juegos están hechos siempre para perder. El problema es que también tienen un lado de premio: el 65% de lo jugado se devuelve al participante en forma de premios, pero como luego ese 65% éste lo vuelve a jugar, al final todo va a parar al mismo sitio y la persona termina arruinánda.

¿Y no hay un momento de lucidez en esta caída?

El ludópata no se da cuenta de que se está endeudando, porque en los casinos, por ejemplo, o en los juego online, no se apuesta con dinero directamente, sino con fichas, puntos o elementos virtuales que compras previamente. Al comprar el medio de juego antes de jugar, ya sea con tarjeta o con efectivo, lo que ocurre es que no te das cuenta luego de que estás jugando con dinero. Para la persona representan sólo fichas o incluso puntos virtuales, y eso incentiva el gasto. El jugador no aprecia el dinero, ha perdido el sentido de esta herramienta; lo que quiere su ego es ganar, tener ese momento de excitación, de entusiasmo, de adrenalina ante la posible victoria y de superioridad. Al final su vida se convierte en perseguir por medio del juego esa falza meta y pone todos los medios que tiene a su alcance, y los que no , para conseguirla. Cuando para, suele ocurrir que ya es tarde.

¿A qué se enfrenta la familia de una persona con ludopatía y qué puede hacer cuando detecta el problema?

El familiar del ludópata se enfrenta a tener en casa a una persona mentirosa, a una persona con poca sinceridad, que cada vez miente más. Lo que hay que hacer es ponerse en contacto con un profesional para abordar el tema. El ludópata puede encontrarse en un estado de negación, y debemos intentar que reconozca que tiene un problema. Debemos ayudar a la persona a salir del juego, y nunca apoyarle ni fomentarle la adicción a través de la resignación, relativizando sus actos, cediendo por pena ante el problema que tiene. Es un problema terrible, lo sabemos, pero la actitud de lástima sólo nos convierte en cómplices, no ayudará a nuestro familiar a encontrar una posible salida. Es muy importante entonces que pongamos límites, si no lo hacemos estaremos colaborando con este cuadro tóxico. Debemos tener las cosas claras respecto a la ludopatía, informarnos y, sobre todo, saber  que si la persona se niega a entrar en un programa de recuperación no hay forma de ayudarle. Ella es quien debe querer salir.

¿Qué tratamiento dan en IT a la ludopatía?

En IT tratamos a la persona para hacerla consciente de su estado, porque no es su esencia, es un estado de ignorancia e incosciencia en el que su ego gobierna sus actos para que encuentre fuera lo que no quiere o puede ver dentro de su ser. Le damos herramientas, y a los familiares le damos instrucciones, información, para que sepan usar esas herramientas, para que a nivel práctico la persona no tenga accesibilidad al juego ni al dinero. Le ofrecemos a la persona terapias de grupo e individual, donde le enseñamos a que reconozca su estado, a que no se castigue pero aprenda a convertirlo, a derrotar a su ego para encontrar su auténtica esencia (la que no necesita ser más que nadie ni nada para sentirse plena), y a ser responsable al mismo tiempo. En definitiva, a recobrar su vida de a poco. Le proporcionamos un programa de vida para que el motivo de su alegría no sea el juego. El proceso es lento pero muy eficaz.